"LA CIVIL"
En un país donde según nuestros
gobernantes “no pasa nada”, las historias de desapariciones, levantones y asesinatos son el pan nuestro de cada día. Basta prender cualquier noticiero
para enterarte de “una más”, una desaparecida que termina siendo un numero de
una estadística que se alimenta diariamente. Una desaparición que los políticos
dirán que “se inflan los números para afectar su imagen” -porque todo siempre
debe tratarse de ellos-. Pero al mismo tiempo, esa mujer que levantan es una hija,
madre, amiga, esposa, novia que nunca vuelve y que cambia totalmente la vida de
alguien que la conoció y que nunca la dejará de buscar… esa es la historia de
Marisela Escobedo o de Cecilia Monzón -quien fue asesinada mientras yo estaba en
la sala de cine viendo una historia similar a la suya-. O bien, la historia de
Miriam Rodríguez, activista Tamaulipeca que conoció a la directora Teodora
Mihai y quien luego de escuchar la historia de arrojo de Miriam, decidió contar
su lucha a través de “La civil”, cinta ganadora del premio a la valentía en el
festival de Cannes 2021 y donde la actuación de Arcelia Ramírez resultó ovacionada por mas de ocho minutos. Valentía es justamente lo que le sobra a esta brutal
cinta.
La historia está libremente
basada en la vida de Miriam Rodríguez; un grupo organizado secuestra a su
única hija, la extorsionan para pagar el rescate y aun así nunca vuelve a ver a
su hija. Pero Miriam, como cientos de mujeres que han pasado por lo mismo, no
se queda en paz y luego de ver la indiferencia de las autoridades decide tomar
justicia por su propia mano y termina utilizando métodos poco convencionales
para dar con los responsables del atroz crimen, siendo ella parte fundamental
para que poco a poco vayan cayendo las piezas de una complejísima red que
involucra a toda una comunidad, dejando en evidencia el nivel de pudrición que
hay en las instituciones gubernamentales que supuestamente están para brindar
justicia.
“la civil” es una película, sin
embargo resulta tan crudamente real que tuve que salirme de la sala unos
minutos, ir al baño a mojarme la cara y decirme frente al espejo “es una película
Armando”, lo peor es que lamentablemente no es ficción al estilo multiversos o
explosiones interestelares, es la realidad de gran parte del país llevada a la
pantalla, y si bien -afortunadamente- no es una realidad que haya vivido en
primera línea, si conozco a mas de uno que lamentablemente no ha tenido la
misma suerte. Así que efectivamente, no es una cinta fácil, es cruda, amarga, devastadora y -peor aún- real. Te lleva a sentir impotencia, pero al mismo tiempo puedes salir
agradecido a llamarle a tus seres queridos y hacerles saber lo mucho que los
amas y valoras el tenerles cerquita.
En cuestión actoral todo recae en
dos personajes; Cielo (Arcelia Ramírez) quien es esa civil a la que le
arrebatan a su hija y el puma (Juan Daniel García Treviño), quien tiene una asombrosa transformación
para convertirse en el temible e impredecible antagonista que pondrá en jaque a
Cielo, atrás quedó ese niño vulnerable de mirada frágil de “ya no estoy aquí”,
ahora hay vacío en esa mirada y es un reto tremendo no levantarte a escupirle a
la cara. Ambos están brutales, la cinta está llena de close ups que te dejan sin
respiración por temor a interrumpirles, hay diálogos que te revuelven el
estomago y -al menos- un par de momentos cruciales que te llevan a preguntarte si
realmente hay buenos y malos o solamente gente que no tuvo la capacidad de
decidir sobre algo tan elemental como lo es su propia vida…
No hay mas que decir, pero mucho
por sentir. Es un cine de critica social, un cine de protesta, nada fácil de digerir,
pero a la vez es una película asombrosa, cuida los detalles de una manera
magistral para nunca caer ni en el melodrama ni en el amarillismo o nota roja,
siempre cuidando el sentir de los personajes para no caricaturizar a los “villanos”
ni a los burócratas.
Es una propuesta que hay que ver,
eso sí, sin palomitas ni nachos, porque el estomago se te va a revolver. Bastará
un refresco, mucha tripa y hartos kleenex para entrar a la sala a sabiendas que
tanto Arcelia Ramírez como Juan Daniel García dejan la piel en sus personajes y
son -por mucho- de las mejores actuaciones que he visto.
Kone Arrevillaga.
Buena propuesta para ir al cine, así como la describes, creo que es una cinta que muchos deberiamo ver y al salir de la sala preguntarnos, ese es el país que quiero?
ResponderBorrarComo siempre, tu reseña de lo mejor!!
Un abrazo mi querido Kone Arrevillaga!