SHANG-CHI Y LA LEYENDA DE LOS DIEZ ANILLOS
Desde hace rato Marvel Studios
nos ha dejado en claro cuál es su fórmula para crear historias de origen; casi
siempre tenemos un protagonista narciso (Iron Man) o con mala suerte (Ant-Man),
al que su pasado le atormenta (Capitana Marvel) o el que debe probarse ante su
versión malvada (Spider man). De fondo siempre hay derroche de algo, ya sea tecnología,
superpoderes, magia o multiversos, pero la esencia siempre es la misma. Ojo, no
me estoy quejando, la formula funciona -y bastante-, no por algo Marvel se ha
convertido en la mayor franquicia de la historia del cine. Cada cinta de origen
de super héroes ha tenido un elemento que la diferencia; con Iron man
(2012) tuvimos al hombre altivo que no teme decir en voz alta que es el
portador del traje, en Ant-Man (2015) el humor de Paul Rudd. Con Black
Panther (2018)
vivimos todo un momento social, racial y político tan perfecto como irrepetible.
Y ahora con “Shang Chi”, tenemos una gran dosis de humor y -reconozcámoslo-
muy pocas expectativas, personalmente mi único interés real era volver a ver juntas a Michelle Yeoh y a Awkwafina, quienes compartieron créditos en la increíble "crazy rich asians: locamente millonarios (2018)" todo ello junto a la histórica fascinación por la
cultura asiática en el cine hollywoodense.
El guion y la historia de Shang Chi resultan bastante típicos e incluso predecibles; nuestro protagonista es el hijo del líder de una organización criminal conocida como “los diez anillos” y tras ser entrenado desde niño para matar de cualquier forma posible, Shang-Chi es enviado a su primera misión, sin embargo, decide escapar para iniciar una nueva vida. Pero cuando tu papá es el villano más grande de la historia y tiene más de mil años… bueno, hay pocos lugares en los que puedes esconderte. Por lo que nuestro protagonista tendrá su momento existencialista al puro estilo de Hamlet donde debe decidir si volver o no al lugar donde creció para detener a su padre y evitar que el legado familiar caiga en las manos equivocadas. De ahí en adelante ya saben el resto de la historia; lo mismo de siempre, pero con la ambientación china y el cast completamente asiático, -incluso en ocasiones solo se habla chino-.
Como sorpresa, nuestro héroe deja de lado la tecnología de
Tony Stark o los trajes inteligentes de spider man para centrarse en las artes
marciales de una manera bastante respetable, de hecho nunca cae en la parodia,
todo lo contrario, de inmediato recordaran cintas emblemáticas como “la casa
de las dagas voladoras (2004)” y por supuesto la fastuosa “el tigre y el
dragón (2000)” -donde dicho sea de paso una de las protagonistas es
Michelle Yeoh, quien también aparece en Shang Chi-, a ese nivel de solemnidad
ante las artes marciales estamos hablando. Así que efectivamente, Shang-Chi sí es otra vez la fórmula de Marvel, pero con la presentación
de un nuevo elemento místico/mágico que seguramente se conectará con los alienígenas
morados.
Pero no crean que porque no hay tecnología y explosiones resulta
aburrida, todo lo contrario. Cada coreografía, escena de acción y especialmente
la épica batalla final están brillantemente ejecutadas, con movimientos de
cámara frenéticos, pero que te dejan claro qué es lo que está pasando. Como era
de esperarse, la estética china adorna todo lo que vemos en pantalla, ya sea a
través de las preciosas armaduras de los guerreros, los paisajes de la ciudad
perdida o por el diseño de producción y de vestuario en cada cosa que hay a
cuadro.
Shang-Chi
y la Leyenda de los Diez Anillos fácilmente a sobrepasado las pocas expectativas y
funciona bastante bien para que conozcamos a un nuevo personaje que veremos regularmente
en las siguientes pelis de la nueva fase del universo Marvel, donde la línea va
más del lado de guardianes de la galaxia que de Iron Man, especialmente porque
el protagonista no lleva todo el peso, sino que son sus compinches quienes
levantan la trama, en este caso se trata de dos mujeres; su hermana Xu Xialing
(Meng´er Zhang) quien pone el elemento verdaderamente rudo y poderoso del
personaje complejo de la cinta y mi adorada Awkwafina, quien entra al universo Marvel
con este personaje tan suyo llamado Katy que recuerda al Wong de Dr. Strange, cómicos
pero leales.
Por otro lado, no dejo de pensar la relación que Marvel ha
creado entre los protagonistas, la muerte de un ser querido y la forma de atravesar
el duelo (WandaVision, Falcon & the Winter Soldier, Loki) y ahora, por supuesto, Shang-Chi. Eso y la fuerza que tienen las
mujeres dentro de esta historia la hacen verdaderamente buena.
En lo general Shang Chi es una gran película de artes
marciales con elementos mágicos como dragones que remiten a Haku de “el
viaje de Chihiro (2003)” monstros que parecen las bestias aladas que montan
los Nazguls de Tolkien y quizá el único inconveniente sea ese; que han creado
tanto que de pronto parece difícil a donde hay que voltear a ver. Hay muchas y
grandes referencias al cine de Hayao Miyazaki, al anime estilo Dragon Ball Z, a
la fantasía de Tolkien y claro, al cine de Jackie Chan, eso y el uso excesivo
de imágenes generadas por computadora serían los únicos desaciertos. Pero dejándolo
de lado, fácilmente es una de las 3 mejores cintas de orígenes de un super héroe,
bastante palomera (cosa real, compramos el combo de las maxi palomas y prácticamente
nos las acabamos, creo que nunca había comido tantas palomas. Tampoco es queja).
Kone Arrevillaga.
Me encantó! Siempre seré fan de MARVEL, la pensé mucho antes de verla y no me. Ha decepcionado me atrapó desde el principio
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