"DRUNK"

 "DRUNK"


Por fin llega a salas seleccionadas el nuevo trabajo de Thomas Vinterberg “Drunk”, que ha sido traducida como “un trago mas” o “una ronda mas”. La premisa es simple; un grupo de maestros daneses de mediana edad deciden corroborar la teoría del psiquiatra Finn Skarderud que afirma que el hombre nace con un déficit de alcohol en la sangre y que por ende podemos “funcionar mejor con 2 copas de vino al día”. Cabe mencionar que dicha teoría es falsa, al menos así lo ha desmentido el propio Skarderud -quien solo argumentó dicha tesis para el prologo de un libro de vinos- sin embargo, el filme ejemplifica lo que pasaría si ello resultara posible.

Ya de entrada hay mucho material: En primer lugar, la apuesta por ver una nueva cinta de uno de los daneses mas creativos de la actualidad. Para quienes no lo sepan, Vinterberg (director de obras sumamente polémicas como “festen” y “Jagten”) creo junto a Lars Von Trier (“rompiendo las olas”, “dancer in the dark”, “melancolía”, “la casa de Jack”) el famoso manifiesto de cine “Dogma95” -que proponía 10 reglas para que las películas no cayeran en uso de elementos superficiales como iluminación o música innecesaria-, que si bien, fueron dejando en desuso, si marcó una pauta para la forma de hacer cine en Europa. Así que con esas referencias es evidente que ver un trabajo suyo siempre me resulta emocionante.

Por otro lado, la cinta habla de uno de los temas con los que más fácilmente me identifico -el alcohol- y toda lo que conlleva beber. Pronto vemos que los protagonistas de dan cuenta que 2 copas “no son suficientes” y deciden llevar el grado de alcohol a un nivel superior, argumentando que Hemingway bebía de lunes a viernes y hasta las 8:00pm, por lo que deciden seguir su ejemplo. Ya de aquí en adelante conoceremos las consecuencias de sus actos con un toque de realidad bárbaro.


 Cuando pienso en películas que tocan el tema del alcohol, regularmente me remito a comedias como “¿qué paso ayer?” o “¿dónde está mi auto?” en las que resulta hilarante beber, pero luego los protagonistas se juzgan a si mismos y deciden enderezar su camino. O bien la otra versión que tenemos son dramones llenos de culpa o con un final evidente como “leaving Las Vegas” o más recientemente “el castillo de cristal” o “a star is born”, en donde el alcohólico muere derivado de una cirrosis o algo relacionado al beber, como para marcarnos que mientras mas persigues tu goce mas cerca estas de la muerte. Sin embargo, en “Drunk” Vinterberg nos invita a ver ese nivel de alcoholismo que nos gusta a todos, no al patiño ni al “mala copa” sino al hombre que todos hemos sido, aquel que es mas fluido, mas desinhibido, aquel que cae bien, pero siempre a sabiendas que basta un trago mas para pasar la barrera del hombre funcional al borracho que termina pasándola mal. Y es ahí donde la cinta logra su clímax al poner al descubierto ese deseo por estar en una posición de plenitud que al menos a mí me ha funcionado bastante. Recuerdo cuando una de mis mejores amigas decidió divorciarse y lo primero que hicimos fue salir a beber en grupo, también recuerdo cuando mi ex decidió llevarse sus cosas y dar por terminada nuestra relación y -sin emborracharme hasta perderme- decidí tomar el whisky suficiente para aguantar el madrazo, pero sin amanecer con resaca. Es ese borde el que “Drunk” remarca, ese grado etílico que te permite ser funcional y a la par te permite ver tu realidad y mostrar un “yo” reprimido. Lo verdaderamente fundamental es que la película nunca cae en moralismos. Hay roces, peleas y demás situaciones propias de la parranda, pero también elogios y reconocimientos derivados del beber y en ningún momento se juzga el consumo de alcohol -pero tampoco se premia- solo se ve como una manera de proceder. Un gran acierto que pone en evidencia que Vinterberg es uno de los directores más fregones de la actualidad.


Como un spoiler personal les contaré que yo suelo beber uno o dos tragos al día, ya sea gin tonic, whisky en las rocas, negroni o un carajillo. Lo hago casi diario y nunca me ha fallado el juicio, sin embargo, quienes ven mis publicaciones en Instagram suelen decirme “¿otra vez tomando?” aunque muchas veces se trate de gente que no bebe un trago diario como yo, pero si suele embriagarse hasta vomitar una vez a la quincena. Y no es que los juzgue, simplemente pienso si alguno de los 2 tendrá un tema con el alcohol o simplemente yo he decidido aplicar la teoría de Hemingway y ellos la de “¿Que paso ayer?” No sé, yo me cuento que soy muy funcional e incluso muchas veces -cuando había fiestas prepandemia- mis amigos me decían que parecía “fichera” porque no tomaba al mismo ritmo que ellos, pero como hijo de un alcohólico, sé muy bien que prefiero 2 tragos diarios y se bien cuando parar.

Pero ni tienen que ser alcohólicos ni bebedores sociales para disfrutar “Drunk”, ya que la cinta se goza por si sola, las actuaciones son sorprendentes, especialmente el maravilloso Mads Mikkelsen (Hannibal, Casino royale) y Magnus Millang (la comuna) quienes dan cátedra de cómo es un hombre que bebe – y ya les dije, soy experto en ese tema-. Además Vinterberg usa la música como factor crucial para darle peso a la historia -cosa que bajo la premisa de Dogma95 habría sido impensable-, sin embargo, aquí las canciones y las partituras resultan indispensables para entender el actuar de nuestros protagonistas.

Por todo ello, si bien es la cinta mas complaciente y menos arriesgada del Danés, para mi ha resultado una de las mejores cintas de este tan caótico 2020, con todo y su final digno de Epicuro. No por algo ganó el Oscar a mejor cinta de lengua extranjera, además de darle a Vinterberg la nominación a mejor director (tema aparte el haber ignorado a Mads Mikkelsen en la categoría de actuación).



Como siempre, espero sus opiniones!


Kone Arrevillaga




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